TRANSITOS

Texto extraído del Anuario del Observatorio Astronómico para 2012

TRANSITOS

 Tránsitos Se denomina tránsito al paso aparente de un planeta por delante de la superficie del Sol. Desde un planeta dado sólo se pueden ver los tránsitos de los planetas más interiores a él en el sistema solar. Los observadores terrestres podemos ver los tránsitos de Mercurio, a razón de trece por siglo, y de Venus, a razón de trece por milenio. 
Las primeras predicciones de tránsitos planetarios son debidas a Johannes Kepler (1571-1630) en 1629. La primera observación telescópica de un tránsito de la que se tiene noticia es la del paso de Mercurio el 7 de noviembre 1631, observado por Pierre Gassendi (1592-1655) y otros astrónomos europeos. Sirvió para obtener una mejor estimación del tamaño angular de Mercurio. El tránsito de Venus del 7 de diciembre del mismo año no fue observado, al no ser visible desde Europa occidental. El primer paso de Venus observado es el del 4 de diciembre de 1639, por Jeremiah Horrocks (1618-1641), quien había predicho su visibilidad poco antes. Pudo obtener una mejor estimación del tamaño angular de Venus, que no fue publicada hasta décadas después por Johannes Hevelius (1611-1687).
Años después Edmond Halley (1656-1742), a raiz de su observación del tránsito de Mercurio del 7 de noviembre de 1677, propuso una campaña para determinar la distancia al Sol (la Unidad Astronómica, UA) mediante la observación simultánea de tránsitos desde lugares distantes, según el método sugerido por James Gregory (1638-1675) años antes, procedimiento que sería refinado posteriormente por Joseph-Nicolas Delisle (1688-1768). Centenares de observaciones de los tránsitos de Venus de 1761 y 1769 sirvieron a Jérôme Lalande (1732-1807) para acotar el valor de la UA entre 152 y 154 millones de km.

Condiciones para los tránsitos

La rareza de estos fenómenos viene dada por la ligera inclinación que tiene la órbita de cada uno de los
planetas con respecto de la de los demás, suficiente para que en la mayoría de ocasiones el planeta no sea visto pasar por delante del disco solar. En el caso particular de un observador en la Tierra, una dificultad añadida proviene de la gran inclinación de las órbitas de Mercurio y Venus, las mayores entre los planetas del sistema solar. La inclinación es de 7º,0 en el caso de Mercurio y de 3º,4 en el caso de Venus. En este último caso, la mayor distancia media del planeta al Sol produce una mayor amplitud en sus cruces con el Sol (conjunciones inferiores), siendo de 17º,5 en el caso de Venus y de 8º,8 para Mercurio, en promedio. Para que se produzca un tránsito debe ocurrir que la conjunción inferior del planeta interior (es decir, cuando dicho planeta pasa entre la Tierra y el Sol) ocurra cuando se encuentra en uno de sus nodos orbitales, aquellos puntos de su órbita en que cruza el plano de la órbita de la Tierra.
Sólo en este caso Sol, planeta y Tierra estarán prácticamente en linea recta y se podrá ver pasar el planeta por delante del disco del Sol. Conviene recordar que el Sol tiene sólo medio grado de diámetro. El número de conjunciones inferiores por siglo de estos planetas es de 315 en el caso de Mercurio y de 62 o 63 para Venus. Con sólo considerar estos dos factors, amplitud del movimiento en latitud eclíptica y conjuciones inferiores, deducimos que la posibilidad de tránsito de Mercurio es diez veces mayor que para Venus. (Foto tomada por la Agrupación Astronómica Perseo de Almuñecar (Granada), España)

LOS TRANSITOS DE VENUS

El paso de Venus por los nodos de su órbita referida a la Tierra se produce en la actualidad alrededor del 8 de junio (nodo descendente) y del 9 de diciembre (nodo ascendente), fechas que se van retrasando a medida que transcurren los siglos debido a la variación secular de la longitud del nodo. La coincidencia de este paso con su conjunción inferior, de modo que se produzca el tránsito, en general da lugar a un par de tránsitos separados unos 8 años, que distan del siguiente par 105,5 o 121,5 años. El último par de tránsitos se produjo a finales del siglo XIX: el 9 de diciembre de 1874 y el 6 de diciembre de 1882. El siguiente par de tránsitos se inició el 8 de junio de 2004 y termina este año: el 6 de junio de 2012. Habrá que esperar hasta el siglo XXII para se produzca otro par de tránsitos de Venus: 11 de diciembre de 2117 y 8 de diciembre de 2125. A pesar de la baja excentricidad de la órbita de Venus, los tránsitos de diciembre son ligeramente menos probables debido a su mayor distancia al Sol y menor distancia a la Tierra, lo que se manifiesta en que en ocasiones en diciembre se produce un tránsito aislado, como ocurrirá en el 18 de diciembre de 3089. Un par de tránsitos en junio están separados unos 20′ en declinación, mientras que en diciembre están separados unos 24′. Jean Meeus en su libro Transits (1989) ha catalogado, entre el año 2000 aC y el 4000 dC, 44 tránsitos en el nodo descendente (mayo/junio) y 37 en el ascendente (noviembre/diciembre).
El tamaño medio de Venus visto desde la Tierra durante una conjunción inferior es de 60º, alrededor del 3% del tamaño angular del Sol. Este tamaño es suficiente como para apreciarlo con gafas protectoras como las usadas en la observación de los eclipses de Sol. Sin embargo, se recomienda fuertemente observar el Sol siempre en proyección sobre una pantalla. La duración de la entrada o la salida del disco de Venus en el disco solar es de al menos 14 minutos, pudiendo exceder una hora, como fue el de 7 de diciembre de 1631. La duración máxima del tránsito es de algo más de 8 horas. La inclinación de la trayectoria de Venus sobre el disco del Sol es de unos 9º.

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