EL CIELO DE ANTEQUERA HACE 5.000 AÑOS.

Hace unos días cayo en mis manos un libro editado por la Junta de Andalucía, referente  al Conjunto Arqueológico Dolmenes de Antequera, donde se explica que el fenómeno magalitico es una de nuestra herencia cultural para mirar el cielo prehistórico.
 En general el cielo tenia un aspecto muy semejante en ambas épocas. El Sol era igual y seguía ciclos diurnos (día/noche) y anuos (estaciones, solsticios, equinoccios) casi idénticos, con cambios muy ligeros debidos a alteraciones poco relevantes en la oblicuidad de la eclíptica. La Luna mostraba el mismo ciclo de fases y su órbita guardaba con muy buena exactitud la misma inclinación de unos cinco grados con respecto a la eclíptica, de modo que sus ciclos de salida y puesta extremos seguían en los mismos periodos y comportamientos cíclicos que en la actualidad. Los planetas observables a simple vista eran los mismos (de Mercurio a Saturno) y recorrían el cielo con comportamientos idénticos a los de hoy.
En lo que se refiere al cielo estrellado, el firmamento era muy semejante al de ahora, con las mismas estrellas y en los mismos estados evolutivos, pero aquí sí que hay diferencias que, aunque sean ligeras, pueden tener una transcendencia cultural considerable. Los efectos que se deben considerar son ante todo los siguientes; la procesión de los equinoccios y  los movimientos propios estelares.

 

La precesión de los equinoccios hace que el polo celeste, que hoy apunta a la estrella Polar, vaya derivando sobre el cielo. Hace unos 5.000 años, en la era de los ingenieros megalíticos de los llanos de Antequera y de los faraones egipcios, la estrella del norte era la que hoy llamamos Thuban, en la zona que actualmente identificamos como la constelación del Dragón. El desplazamiento de los polos celestes hace que el patrón de astros circumpolares y anticircumpolares cambie con el paso de los siglos. Hay constelaciones que hoy desde Antequera son circumpolares pero que no lo eran entonces. Existen otros grupos de estrellas que en la actualidad llegamos a atisbar bajas sobre el horizonte sur pero que hace 5.000 años se mantenían siempre invisibles (eran anticircumpolares). Y, por supuesto, hay astros que hoy no se pueden ver desde Andalucía pero que hace 5.000 aparecían sobre el horizonte sur, aunque fuera a muy escasa altura.
Por otro lado, la procesión de los equinoccios hace también que la parte del cielo que se muestra a la Tierra en cada estación del año vaya cambiando con los siglos. Hace 5.000 años el cielo se hallaba “adelantado” unos 70 días con respecto al actual. Así, si ahora el comienzo de las noches del equinoccio de primavera en Antequera están dominadas por la culminación de la constelación de Leo, los arquitectos megalíticos de la zonas del cielo que ahora son típicas más bien de mediados de verano, con el Boyero (y su brillante luminaria Arturo) en un lugar muy destacado.
En lo que respecta a los movimientos propios, costaría mucho percibir cambios significativos  e la disposición de los astros de hace 5.000 años  con la salvedad , quizá, de dos que cuentan  entre los más brillantes y cercanos: la estrella Arturo en la constelación del Boyero (que, como acabamos de ver, hace 5000 años culminaba al principio de la noche hacia el comienzo de la primavera) y la estrella Sirio en la constelación del Can Mayor.
En próximos entradas  seguiremos con este interesante tema de los Dolmenes de Antequera. Los datos han sido extraidos del libro El Centro Solar. Michael Hoskin. Editado por La Junta de Andalucia.

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